En una campaña electoral los candidatos a lo largo de su recorrido en busca del enganche del voto, siempre tienen la esperanza de que los votantes los van a apoyar.
Pero al final de la jornada electoral, ese apoyo no se da. La derrota lo vuelve a la realidad, es difícil digerir ese fracaso, duele tanto, es un golpe devastador.
Entonces, recién los candidatos se hacen las preguntas: ¿Que pasó?, ¿Por qué el votante eligió a otro candidato? La clave a estas interrogantes esta en que los candidatos no sabían como funciona el cerebro en los votantes. Error común en una estrategia electoral.
El cerebro de cada votante es quien recibe los "mensajes" de la campaña. Allí es donde el votante los analiza y los interpreta. Quién sabe compreder el funcionamiento de cerebro, logrará persuadir y convencer para que el voto sea para él.
Es decir, que en el cerebro del votante es donde se produce la decisión del voto. Pero el cerebro del votante es como un laberinto oscuro. Y un laberinto oscuro conduce a estar a ciegas, conduce a la confusión y a la toma de decisiones erradas.
En un laberinto oscuro vas tropezando y a tientas vas buscando una salida. Pero si en el mismo laberinto oscuro alguien enciende señales luminosas que van indicando el camino, entonces rápidamente llegas a la salida.
Así es como funciona el cerebro del elector. Por eso, los consultores políticos en una campaña electoral, trabajan denodadamente en instalar esas "señales luminosas" en el cerebro del votante, para que con la direccionalidad correcta el elector vote por su candidato.
Bien posicionados esas "señales luminosas" en el cerebro del votante, se facilita que ellos elijan a tu candidato y descarten a todos los demás. ¿Cómo hacerlo? Bueno, ese es el trabajo del especialista.
*Consultas y contactos: WhatsApp 952007643

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