Desde la aparición y generalización del uso de las encuestas o sondeos de opinión , estas han dado un cambio a los contenidos de las campañas electorales. Se han convertido en referentes obligados por quienes participan en una elección.
Pero son aquellas las que son publicadas por los medios de comunicación, las que tienen características particulares. Las encuestas adquieren vida cuando son publicadas y, de esta manera, conocidas por el gran público.
Esto hace que los grandes medios masivos de comunicación se vuelven fundamentales para diseminar sus resultados. Pero, en el proceso de publicarlas, interpretan y convierten en noticias, sus resultados. Algunos titulares se asemejan a los siguientes: "Candidato X encabeza preferencias con 40%", "Cristina continúa adelante con el 48.3%", "Se acorta distancia entre Mengano y Fulano", "Pérez a cinco puntos de Carranza".
Las encuestas de opinión pública, realizadas por empresas privadas, se ven en la actualidad cada vez más comprometidas con la política. Esto hace que los límites entre política y medios ya no sean tan perceptibles, por lo que el proceso de la formación de opinión pública ya no es tan transparente.
Se ha llegado al punto de no saber cuál es la acción y cuál la reacción, es decir, quién es actor y quién espectador.. Por ende, el proceso electoral como comunicación pública se convierte en una especie de salón de los espejos.
En este juego de espejos los sondeos construyen el imaginario de la competencia electoral. Este se cuantificará a lo largo del tiempo que ocupa la campaña electoral, con una meta precisa (el día de la elección), convirtiéndola, de esta manera, en una verdadera carrera.
En esta dinámica la que recogen los medios, que pasan a informar sobre las elecciones como si se tratara de una carrera de caballos, en donde interesa sólo las ubicaciones de los candidatos y en menor medida el tipo y la calidad de sus propuestas.
Por ende, se espectaculariza el sondeo convirtiéndolo en noticia y se tiende a borrar los contenidos (programas, propuestas) para dar paso a una competencia de carrera de candidaturas.
En consecuencia, los medios de comunicación no sólo son vehículos de expresión sino también creadores de opinión pública según el uso de los titulares de los diarios en campaña electoral.

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