En comunicación política, la percepción de la realidad es la realidad. Pero sí no se sabe cómo se forma la percepción, estamos ante un grave problema para enfrentar una campaña exitosa.
Es necesario precisar que la comunicación no es solamente la palabra. Existe una comunicación verbal y una no verbal. La comunicación verbal apela a la palabra, a la razón, al pensamiento y abarca apenas el 4 % de la comunicación humana.
La comunicación no verbal comprende los gestos, las actitudes, los sentimientos, los colores utilizados, los movimientos del cuerpo y abarca el 96 % de la comunicación humana.
La forma de caminar, moverse y gesticular revelan mucho del carácter y las emociones de la persona. Es decir, el cuerpo por su movimiento y por su mirada, comunica.
Si uno ve a un político que pronuncia un buen discurso, pero éste tiene los hombros caídos, el rostro frío y mirada errática, no convencerá.
El mensaje no verbal que ese político nos transmite, nos alerta, despierta nuestra intuición que algo no funciona, que no convence, y por tanto, no merece que se le apoye.
Sin ser expertos sobre estos temas, muchos de nosotros nos damos cuenta en los debates, que la energía, los gestos y la convicción interior de los candidatos, pesan más que los argumentos y, eso es decisivo cuando el elector acude a las urnas.