En el desarrollo de una campaña electoral el que va primero en las "encuestas", por lo general no gana. Las "encuestas" son las fotos del "momento", pero no aseguran el triunfo electoral.
Si bien las "encuestas" se han convertido en referentes obligados por quiénes participan en una elección, pues convierten en noticias sus resultados, con titulares como: "Candidato X encabeza las preferencias", "Se acorta la distancia entre mengano y fulano", "X a cinco puntos de Y".
En esta dinámica de comunicación, lo que las "encuestas" logran transmitir al imaginario de la competencia electoral, es que las elecciones es como una carrera de caballos, en donde interesa sólo las ubicaciones de los candidatos y en menor medida el tipo y la calidad de las propuestas.
Con eso, se espectaculariza los sondeos, y algunos candidatos favorecidos se la creen y se dan como ganadores antes del día "D".
En este contexto, el candidato relegado en las "encuestas", inteligentemente debe seguir su campaña electoral en silencio, dejar que piensen que va perdiendo.
Esto es así, por que su consultor político le ha recomendado utilizar la estrategia del "francotirador", conocedores de que la campaña electoral se gana al principio y no al final.
¿Cómo así? En esta estrategia del "francotirador" se concentran los recursos al principio, en la preparación, la investigación, la organización y la estrategia, y al final solo apretan el gatillo.
En cambio, los candidatos que ya se creen "ganadores" concentran sus recursos en la recta final de la campaña y producen espectaculares mítines de cierre.
Reservan lo mejor que tienen para ese final. Sus mejores ideas, sus mejores recursos, sus mejores spots televisivos y una mayor utilización de las redes sociales, para ganar en el rush final, pero no ganan.
No es al final cuando se gana. Es al principio. Nadie dice que el final no importa. Importa mucho, la recta final de la campaña debe ser planificada y ejecutada con inteligencia. Pero la clave está al principio.
Al principio, durante la fase de investigación. Investigación que muchos ven como gasto, pero realmente es una inversión decisiva. Donde logras entender quiénes son tus votantes, cómo son, cómo viven, qué necesitan y desean de los políticos, y cómo te puedes comunicar con ellos de manera más efectiva.
Sí comprendes eso, sí conoces exactamente como llegar al "cerebro" del elector limpiamente y sin ruido, y por más que te perciban y piensen que como candidato vas perdiendo ante el supuesto "ganador", sigue en silencio la estrategia inteligente de campaña. Y será esa estrategia la que te conduzca a la victoria.
¿Quieres lograr tus objetivos políticos? Entonces, concentra tus recursos al principio. El show de fuegos artificiales colorido y multicolor se despliegan en toda campaña electoral, pero tú eres el que exactamente dará en el blanco.
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Excelente muy interesante
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