La noticia impactante de la
semana pasada fue el anuncio y el reconocimiento por parte del presidente
Ollanta Humala y su ministro de Economía de que la crisis mundial ya llegó al
Perú. Es decir, que la época de las ´´vacas gordas´´ estaba llegando a su fin
y, que había de acomodarse al escenario de la época de las ´´vacas flacas´´.
Para los analistas económicos
esto ya se veía venir. Lo que pasa es que el gobierno tenía una leve esperanza
que el impacto sería menor y que la fortaleza de la economía peruana atenuara a
lo mínimo los efectos de la crisis internacional, pero no ha sido así. Por lo
que no quedaba más que encender la ´´alarma´´ y tomar medidas urgentes para
asegurar las inversiones y el crecimiento de la economía.
La complicada situación externa
existente ahora, debido al menor crecimiento de la economía China, la recesión de la Unión Europea y el
incipiente crecimiento de la economía de EE. UU., ha pasado factura a nuestro
país. Efectivamente, hay una caída importante de las exportaciones que
responden básicamente a una caída en el precio internacional de las materias
primas (exportaciones mineras) que han afectado severamente el canon minero.
Los gobiernos regionales y
locales han puesto el grito en el cielo y cunde el pánico frente a esta gravísima
situación. La menor repartición del canon minero debido a la caída del precio
de los metales, ponen en peligro la ejecución y culminación de importantes
obras previstos para este año 2013.
En ese contexto, es oportuno y
prudente el anuncio del gobierno central sobre la implementación de medidas
para afrontar las consecuencias negativas sobre el sector exportador y el país,
buscando frenar su impacto.
El gobierno ha iniciado una etapa de apertura y concertación
para fortalecer la gobernabilidad y enfrentar los efectos de la desaceleración
de la economía mundial. Es decir, desde el punto de vista favorable a los
intereses del país, la propuesta del gobierno para tender puentes alrededor de
una agenda común para generar el mejor escenario para fortalecer el crecimiento
del país, es una decisión que el país esperaba.
Para nadie es un secreto que
desde hace un tiempo el gobierno y la oposición se vienen enfrentando en una
especie de rin de box, con golpes bajos a diestra y siniestra, insultos,
zancadillas, utilizando los medios de comunicación y en especial las redes
sociales, la cual ha generado un clima de tensiones crecientes. En democracia
eso no falta, pero ya está bueno hay que parar la mano y la boca.
El país necesita en estos momentos
unidad. Lo contrario significaría un riesgo que sería muy perjudicial para el
crecimiento del país. En ese sentido, la agenda común a construirse debe
basarse a través del mecanismo del consenso con los actores políticos
relevantes: El gobierno, partidos políticos, los gremios empresariales, los
gobiernos regionales y locales y la sociedad civil organizada.
En consecuencia, ha llegado la
hora de la unidad nacional, para buscar frenar el impacto de la crisis mundial.
Quién diga que no, es contrario los intereses del país: la defensa nacional del
crecimiento y desarrollo del Perú.


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